Mantenimiento coche: Anticongelante esencial para otoño-invierno
El mantenimiento del coche es crucial para su correcto funcionamiento, especialmente durante las estaciones más frías del año. Con la llegada del otoño y el invierno, el anticongelante se convierte en un elemento esencial para proteger el sistema de refrigeración del vehículo. Este líquido juega un papel vital en la prevención de daños causados por las bajas temperaturas y mantiene el motor funcionando de manera óptima.
El anticongelante, también conocido como líquido refrigerante, cumple varias funciones vitales en el sistema de refrigeración del motor:
- Previene la congelación: Evita que el agua en el circuito de refrigeración se congele, lo que podría causar daños graves al motor.
- Disipa el calor: Ayuda a mantener la temperatura óptima del motor (alrededor de 90°C), evitando el sobrecalentamiento.
- Protege contra la corrosión: Contiene aditivos que previenen la formación de óxido en los componentes del motor.
- Aumenta el punto de ebullición: Protege contra la evaporación y las sobrepresiones en el sistema de refrigeración.
Un buen anticongelante debe contener un 50% de monoetilenglicol (MEG), antiespumantes, agua mineralizada y aditivos anticorrosivos orgánicos. Es importante elegir un producto con alto poder de transmisión calorífica y resistencia al deterioro, especialmente en zonas con inviernos rigurosos.

Riesgos de no usar anticongelante
Prescindir del anticongelante para coche o no mantenerlo en buen estado puede tener consecuencias graves para el vehículo:
- Daños al motor: Sin anticongelante, el agua en el sistema de refrigeración puede congelarse, expandirse y romper los conductos del motor.
- Sobrecalentamiento: El agua sola no es suficiente para mantener la temperatura adecuada del motor, lo que puede llevar a su sobrecalentamiento y posible avería.
- Corrosión: El agua sin anticongelante puede oxidar los componentes del motor, acortando su vida útil.
- Costosas reparaciones: Las averías causadas por la falta de anticongelante suelen ser graves y costosas de reparar.
Es recomendable cambiar el anticongelante cada dos años o cada 40.000 km, ya que con el tiempo pierde sus propiedades protectoras. Además, es crucial revisar periódicamente el nivel y el estado del anticongelante, especialmente antes de la llegada del otoño e invierno.
Cómo elegir el anticongelante adecuado
La elección del anticongelante adecuado es crucial para el mantenimiento del coche y la salud del motor. Un refrigerante inadecuado puede causar corrosión, obstrucciones en el sistema de enfriamiento e incluso daños irreparables en el motor. Por lo tanto, es esencial comprender los tipos de anticongelante disponibles y cómo seleccionar el más apropiado para cada vehículo.
Tipos de anticongelante
Existen tres tipos principales de anticongelantes:
- Anticongelante orgánico: Es el más común y utilizado. Contiene una alta concentración de etilenglicol y agua destilada, lo que ayuda a prevenir la corrosión y la suciedad. Este tipo de anticongelante tiene una mayor duración y es biodegradable, lo que beneficia tanto al medio ambiente como al vehículo.
- Anticongelante inorgánico: Utiliza productos como el silicato, que se desgastan con el tiempo y pueden causar averías en el sistema de refrigeración. Su tiempo de funcionamiento es más limitado que el del anticongelante orgánico.
- Anticongelante híbrido: Combina características de los anticongelantes orgánicos e inorgánicos. Contiene etilenglicol, glicerina y aditivos antiespumantes, y puede incluir silicato.
Además, existen anticongelantes de larga duración, que se caracterizan por su color rosa o naranja y ofrecen una protección prolongada contra la corrosión y el sobrecalentamiento del motor.
Compatibilidad con el vehículo
Para elegir el anticongelante adecuado, se deben considerar los siguientes factores:
- Consultar el manual del propietario: Este documento proporciona información detallada sobre el tipo específico de anticongelante recomendado para el vehículo.
- Revisar la etiqueta del depósito: A menudo, la etiqueta del depósito del líquido refrigerante contiene información esencial sobre el tipo de anticongelante requerido.
- Observar el color del líquido actual: El color del refrigerante puede proporcionar pistas sobre el tipo de anticongelante que se está utilizando.
- Buscar asesoramiento profesional: Los mecánicos pueden identificar rápidamente el tipo de anticongelante adecuado para cada vehículo.
Es importante recordar que no se deben mezclar diferentes tipos de anticongelantes. Si no es posible utilizar el mismo tipo, no se debe mezclar un anticongelante orgánico con uno inorgánico o híbrido.

Pasos para revisar y rellenar el anticongelante
Verificación del nivel
Para revisar el nivel del anticongelante, es necesario seguir estos pasos:
- Colocar el vehículo en una superficie plana.
- Esperar a que el motor esté completamente frío.
- Abrir el capó y localizar el depósito del líquido anticongelante. Este suele ser un recipiente de plástico semitransparente con un tapón de color negro o azul.
- Comprobar el nivel del líquido entre las marcas de máximo y mínimo en el exterior del depósito.
Es importante revisar el nivel del anticongelante al menos una vez al mes, tanto en verano como en invierno.
Procedimiento de relleno
Si el nivel está por debajo del mínimo, se debe rellenar siguiendo estos pasos:
- Asegurarse de que el motor esté frío.
- Abrir gradualmente el tapón del depósito, usando un paño si es necesario para una descompresión progresiva.
- Rellenar con el anticongelante recomendado por el fabricante hasta alcanzar el nivel adecuado.
- No sobrepasar la línea de máximo, ya que el líquido tiende a expandirse cuando el motor está en funcionamiento.
Si se desconoce el tipo de anticongelante utilizado anteriormente, se puede rellenar con agua destilada o embotellada temporalmente.
Frecuencia recomendada
El cambio completo del anticongelante se recomienda:
- Cada dos años o 40.000 kilómetros, lo que ocurra primero.
- Revisar cada 20.000 kilómetros, ya que, si no está en condiciones óptimas, puede ser necesario cambiarlo antes.
Para realizar un cambio completo:
- Vaciar completamente el circuito.
- Rellenar con 6-7 litros de nuevo líquido anticongelante.
- Encender el motor y esperar a que alcance la temperatura de trabajo (90 grados).
- Apagar el motor y dejar reposar.
- Comprobar nuevamente el nivel y añadir más si es necesario.
Es fundamental seguir estos pasos para evitar la formación de burbujas de aire en el circuito, lo que podría causar sobrecalentamiento del motor. Además, se debe revisar regularmente que no haya fugas en el sistema.
En conclusión, el anticongelante tiene una gran influencia en el mantenimiento del coche durante el otoño y el invierno. Su uso adecuado protege el motor contra el frío extremo, evita la corrosión y ayuda a mantener la temperatura óptima.
Elegir el tipo correcto y revisar regularmente su nivel son pasos cruciales para cuidar el vehículo. Además, el cambio periódico del anticongelante asegura que el sistema de refrigeración funcione correctamente.
Para terminar, el mantenimiento preventivo del sistema de refrigeración es esencial para la salud del motor. Seguir las recomendaciones del fabricante, usar el anticongelante adecuado y realizar revisiones regulares pueden evitar costosas reparaciones. Estos sencillos pasos ayudan a que el coche funcione sin problemas incluso en las condiciones más duras del invierno, lo que brinda tranquilidad al conductor.
